domingo, junio 14, 2009

Moro y Cristiano

Uno de los dos tiene luz propia. El otro no deja de querer ser el foco de atención. Uno de ellos bailaba en borceguíes con un balón. El otro baila de noche con Paris Hilton. Uno de los dos sabe que la belleza está tanto en el interior como en el exterior. El otro cree que sólo es exterior. Uno de ellos enamora con sólo pensarle. El otro está enamorado de sí mismo sin pensar. Uno sabe que la derrota colinda con la victoria. El otro no. Uno es calvo, guapo, tiene brillo en la mirada y es el modelo a seguir de muchos niños en el mundo. El otro va engominado, lleva pendientes, tiene la mirada perdida en mil espejos y podría ser modelo... de pasarela.

Los dos, enormes futbolistas.